Por Purificación Gonzalez Ruiz

Chi o Energía vital.

Todo es energía y vibración. Todo está en constante movimiento. El pensamiento, la palabra, las emociones, los elementos de la naturaleza, también son energía con las que interactuamos a diario y nos influyen cada día.

Dicen que los antiguos podían concentrar el Chi y evitar que se dispersara. El Chi es la fuerza vital del Universo.

Según la filosofía ancestral China el ser humano tiene en sí, tres Chi:

  • El Chi del Universo.
  • El Chi del Terreno.
  • El Chi del hombre.

Buen Chi y mal Chi. (Energía buena o mala)

Hay quienes hablan de la energía como algo dual, buena o mala. Yo considero que el Chi como energía  vital que es, no es ni buena ni mala, tiene una frecuencia y una vibración, y de cada uno depende hacer de ella una vibración más alta o más baja.

Esta energía o Chi entra con nosotros en nuestra casa y se instala en ella. No la podemos detener, sin embargo, sí la podemos encauzar  y evitar que se estanque o bloquee.

En algunos sectores del hogar, corre demasiado rápida, (pasillos largos) y en otros sectores, muy lenta (pasillos cortos, lugares oscuros, rincones…)

 

 

Esta energía o Chi es necesario guiarla y evitar que se pierda o se nos escape, (grandes ventanales, los baños…)

La puerta de tu hogar, la puerta del Chi.

La puerta de tu hogar es la que recibe el Chi o energía que entra a tu vivienda contigo y con cada persona que te visita.

Para el Feng Shui es considerada como uno de los puntos más importantes de flujo energético.

Si al entrar en tu hogar te sientes relajado, en paz y con buenas vibraciones, ninguna energía discordante logrará penetrar en tu vivienda.

En cambio si al llegar a tu casa, te invaden sentimientos de malestar, disgusto y tristeza, la energía con bajas vibraciones querrán instalarse en tu hogar.

  • Cuando llego a mi casa después de una larga jornada de trabajo y a pesar del cansancio me siento feliz porque he logrado con éxito el objetivo previsto, es obvio que entro en mi casa con una alta vibración energética.

En cambio si hubiera sucedido lo contrario, esa vibración habría bajado y mi energía estaría afectando mi estado de ánimo y con ella mi salud y bienestar.